martes, 2 de agosto de 2011

Lo tremendo

Es verdad, habla mi carne, que no es similar el sentirse  afectado por una realidad, filosóficamente hablando de las inconveniencias desde un sofá, que el ser arrasado en la integridad de la carne, de lo elemental, de forma atroz, salvaje, inclemente, bestial...aterradora...indignante.  

Que más decir de cambiar una realidad social ya, parece que esa insistencia mia desde el sofá, ha dejado de levantar la mano para participar, y no por miedo presisamente sino por la apreciación de otras texturas, texturas que se me presentan como las más importantes ahora. Y es que la repetición de cifras de muertos, de discursos audaces por su capacidad de escabullirse, dejando ver su cada vez más inaugurante cinismo, parecen dispuestos a sostenerse indefinidamente.

No me provoca tanto eso un coraje ahora, otrora no muy lejano porsupuesto, el cual no niego su posible renacimiento, pero veo una organización social imposible ahora,  y veno que lo principal debe ser la protección de la propia vida y de la vida de los que nos importan, y alguien no necesariamente muy avispado me preguntara ¿y cuándo no fue así? a lo que le digo, en realidad no ha sido así porque la distracción de la cultura no muy dificilmente te captura, y hay tanto que decir sobre ello y que por otro lado creo que se reduce a una cosa aquella distracción, con sus importantes matices claro, una interminable lucha de prestigio.

Y dónde verlo, pues en tanto lugares, primero en todas esas letosas o lo que llamaría aquél hombre, el fetiche de la mercancía, y no son palabras sofisticadas que pican en la verdad, son golpes en la carne, es sangre, son malestares interminables por darles un lugar no sabemos qué tan primordial a aquellas, de lo cual crei que escapaba, pero mi ilusión de sofá me engaño gravemente, no tenía tan clara esa importancia.

Dónde más verlo, pues en no priorizar la vida, el riesgo implicito en una realidad social atroz, y no propongo el retiro a la pensadera, la reclusión en la soledad para garantizar la "seguridad", no, pero no olvidar lo importante y lo vulnerable de la carne.

¿Qué tan mal esta el mundo que no cuidamos la propia vida y la vida de los que nos importan y priorizamos la desgracia al otro lado del mundo? No digo por ello que nos volvamos un mundo de insensibles, si es que no estamo ya en esa capacitación, pero qué distracción tan enorme el sentir que contribimos en e mundo en "estar imformado" y ver las noticias por el medio que sea y crearnos un malestar por eso, qu´´e tan mal está el mundo, es parte de esa cultura que ahora somos más criticos, nos informamos más, pero nos alejamos más de lo que en realidad importa...ahh