domingo, 18 de septiembre de 2011

El acto agresivo (Fragmento de mi ensayo análisis del acto agresivo)

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Eso es lo que se deja ver en parte de los actos agresivos a nivel social, como ejemplo México en los secuestros, extorciones, asesinatos, etc., el imperio de la brutalidad, y si bien no es por una falta de dirigente con respecto a la figura que podríamos indicar como el presidente, parece él ya no representar a la masa de la nación, donde además de que parte de ella ha generado hostilidad hacia el dirigente por su falta de habilidad para manejar la situación de un país, es decir por no ser parte de su ideal, y haré aquí un paréntesis de lo que pasa, pregunto ¿por qué esta masa como la horda primordial no ha matado al padre, al dirigente? Encuentro dos vías para arribar un arranque sobre esto, primero, al existir la cultura y su normalidad rebosante, las personas aguantan o justifican la situación por medio de la lógica de esa misma reglamentación, entonces esa mediatización de la cultura hace que la persona prolongue la efectuación de un acto agresivo contra el dirigente, o sólo lo haga al nivel del discurso, acusando su incompetencia para dirigir a la masa, que incluso podría decir que goza con dejarlo a ese nivel, porque de lo contrario tendría que hacer algo más que eso, lo cual quiere por supuesto evitarse y mejor se desdibuja en una queja comunal, pero por otro lado está el segundo, que es que si bien al anterior no le objeto inverosimilitud, está la otra parte, que al encontrarse la cultura cada vez más reducida a objetos, y al ser ellos los que representen la mediatización, la relación de una persona con otra se encuentra cada vez más separada, ya que ahora está más materializada, por decirlo así, en estos, con lo cual claro no dejo de notar que pueda representar una ventaja para el dirigente, es decir, que si bien sabe que él no representa el ideal de la masa de la nación, el hecho de que los vínculos entre las personas se encuentren cada vez más separados y por lo tanto con menos fuerza para matarlo, como metáfora del padre primordial, esto le asegura su lugar, o por lo menos más tiempo de permanencia sobre él, al encontrarse la persona perteneciente a la masa, la cual esta disconforme con su dirigente, totalmente abstraída por lo mediático, aquellos objetos que detienen la queja.      

Y otra parte de la masa se ha aprovechado y ha hecho su ley, una ley brutal y la ha hecho cumplir a costa de los otros, sin importar la vida, llevando la hostilidad a los máximos grados. No ha matado al dirigente, es cierto, pero se ha aprovechado de su baja eticidad, en este caso la baja eticidad de las instituciones que hacen cumplir la ley que el mismo promueve y prodiga, y con ello han pasado encima de esa ley de la cual la mayoría se sirve para hacer sus acuerdos. Aunque es cierto una ley así, con está baja de eticidad que llaman corrupción, reventará tarde o temprano.

Y claro que ello produce angustia como en tiempos de guerra donde el de enfrente, masacrado, aterra, porque se ve como la posibilidad del destino. Y es como en otros escenarios de esta misma realidad, una guerra entre naciones, donde como menciona Freud, de los países más civilizados se hubiera esperado que sabrían ingeniárselas para zanjar por otras vías las desinteligencias y los conflictos de intereses, ya que el estado civilizado tenía estas normas éticas por base de su subsistencia por lo que cabría suponer que él mismo las respetara y no intentara nada que contradijese ese basamento de su propia existencia, pero no es así desde hace ya mucho tiempo, y aun no lo es.